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Hemos vuelto a una tierra ligada al vino territorial, cultural e históricamente en la que se dan, además, unas especiales condiciones orográficas y climáticas para el cultivo del viñedo y la elaboración de grandes vinos.

Durante todo el año realizamos una serie de trabajos en el viñedo, muchos de ellos manuales, que nos ayudan a controlar los bajos rendimientos y a alcanzar un equilibro entre la superficie foliar y la cantidad de uva producida. Para elaborar vinos de calidad hay que producir entre uno a dos kilos/cepa.

Todas estas tareas son imprescindibles antes de llegar al momento crucial de la vendimia. Fecha muy importante, la cual se determina por catas de la propia uva, siendo la única manera de apreciar la sensación organoléptica que nos llevará a elaborar un gran vino.

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Nuestras técnicas de cultivo consolidan la calidad de nuestras uvas, la solvencia de una fecunda producción natural que, ya sin pausa y sin prisa, sin detenerse y con paciencia, inicia un esmerado proceso de elaboración. Es la continuación de un viaje que surge de la tierra misma.

Al igual que en el manejo del viñedo, en el proceso de elaboración de los vinos de Bodega Otazu, cada detalle es importante para conseguir extraer lo mejor de cada uva en manos del experto. Sin basarnos en normativas, sólo buscamos respetar su esencia y buscar su máximo potencial.

Investigación y Desarrollo (I + D)

Investigación y Desarrollo (I + D)

Somos ayer porque la tradición nos hace defender un pedazo de tierra en su singularidad y somos mañana porque nuestra propuesta de unión material con esa misma tierra traerá más y más frutos.

Tecnología y cartografía

Bodeaga de Otazu,Tracasa, Ivestigación y desarollo

Bodega Otazu colabora con TRACASA, AIN (Asociación de la Industria Navarra) y UPNA (Universidad Pública de Navarra) en un proyecto de investigación que desarrolla tecnología y cartografía de precisión para la gestión de viñedos.

Viticultores y enólogos son conscientes de la existencia de diferencias, más o menos acentuadas, tanto en la cantidad como en la calidad de la uva recogida en sus viñas. Conocer y cartografiar dicha variabilidad espacial es de gran relevancia para una mayor eficiencia en la gestión de viñedos.

Por este motivo Bodega Otazu colabora con TRACASA, AIN y UPNA en un proyecto de investigación que desarrolla tecnologías y cartografías de precisión para la gestión de viñas.

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Bodeaga de Otazu,Tracasa, Ivestigación y desarollo

El proyecto consiste en captar imágenes con cámaras multiespectrales a bordo de un UAO (Unmanned Aerial System) y un avión. Los datos son registrados por un sensor de campo acoplado a un todoterreno. Dichos equipos proporcionan información de mayor resolución espacial y temporal que la aportada hasta ahora por las imágenes de satélite.

La toma de imágenes se realiza durante el envero, cuando la uva está cambiando de color, aproximadamente un mes antes de la vendimia. Tras la captura y procesado de los datos, los mapas de vigor con especificación de las zonas con vigor alto o bajo pueden estar disponibles en unos cinco días.

En el marco del proyecto se establecen también las relaciones entre índices derivados de la información multiespectral y parámetros de producción de la vid, de calidad de la uva y de las características del suelo.

El estudio de viticultura de precisión pretende en última instancia generar un Servicio de Viticultura de Precisión que, una vez incorporado al mercado, ofrecerá anualmente a las bodegas que lo soliciten mapas de vigor de sus viñedos, junto a otra información relevante. Las bodegas podrán acceder y gestionar dicha información a través de un visor web.

Dicho trabajo forma parte de un proyecto de investigación más amplio que lleva por título Cartografías de Precisión mediante Sistemas Aéreos No Tripulados y Tripulados para la gestión en ámbitos Vitivinícola y de Patrimonio Artístico (IPT-2011-1188-370000).

El proyecto global, que viene desarrollándose desde 2011 y finalizó en diciembre de 2014, está financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011, Subprograma INNPACTO. El proyecto global tiene un presupuesto de 632.000 euros y cuenta con una ayuda de 288.545,78 euros en forma de subvención y 117.858,57 euros en formato de préstamo.

El consorcio formado por TRACASA (líder y coordinador) desarrolla el subproyecto de viticultura de precisión (uno de los dos objetivos que componen el proyecto global) en las instalaciones de la Bodega Otazu (Etxauri, Navarra).

Berués

Proyecto de recuperación de variedades autóctonas de la Cuenta de Pamplona

Vino de la Cuenca, puesta en valor del patrimonio vitícola y enológico de la Cuenca de Pamplona basado en la variedad Berués.
Bodega Otazu Cepa-Berués

Bodega Otazu, en su apuesta por la innovación en el sector vitivinícola, ha presentado un proyecto de recuperación de variedades autóctonas iniciado en 2017 en colaboración con la UPNA con el que se han logrado recuperar variedades cuyo cultivo era tradicional en los viñedos de la Cuenca de Pamplona hasta finales del siglo XIX. El proyecto ha estado dirigido por José Luis Ruiz (1975-2020), director técnico de Bodega Otazu, y Gonzaga Santesteban, profesor titular de Viticultura de la UPNA. Esta comarca llegó a tener casi 6.000 hectáreas de viñedo que desaparecieron prácticamente en su totalidad a finales del siglo XIX con la llegada de enfermedades como el oídio y la filoxera. Con la desaparición del viñedo, también se perdieron variedades que llegaron a tener un gran peso en la viticultura de la comarca.

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Bodega Otazu, Hoja Berués
Hoja Berués
Bodega Otazu Cepa-Berués
Cepa Berués, recién plantada en Bodega de Otazu
Planta-Berues
Planta Berués

Entre ellas se encuentra el Berués, una variedad muy reconocida ya en el siglo XVII por la calidad de sus vinos. El Berués era una uva tinta de maduración temprana, grano pequeño y piel fina con la que se elaboraban vinos blancos, tintos y espumosos. En algunas referencias bibliográficas consultadas durante la investigación se han encontrado citas en las que se la describe como una variedad con calidad superior al Tempranillo y al Mazuelo, o incluso era requerida por parroquias como diezmo por su particular sabor.

Bodega Otazu, que en 1991 decidió recuperar la actividad vitícola en la Cuenca de Pamplona con la plantación de 110 hectáreas de viñedo, continúa apostando fuerte por la zona en la que se encuentra ubicada la bodega con este proyecto de recuperación de variedades con las que pretende elaborar vinos tan singulares como los que se producían hace 150 años. En 2017 el equipo de investigación comenzó una prospección de campo en zonas de la Cuenca en las que se tenía constancia de la existencia de viñedo en el siglo XIX, encontrando plantas aisladas que vegetaban en estado salvaje y que fueron identificadas mediante técnicas de reconocimiento de ADN. En total, más de 180 plantas entre las que aparecieron algunas de Berués, un tesoro perdido inexplicablemente. Las plantas encontradas han sido reproducidas en vivero y en junio de 2019 se ha realizado la primera plantación. Dada la poca cantidad de plantas encontradas inicialmente habrá que esperar hasta 2023 para tener un volumen de uva suficiente que permita realizar las primeras elaboraciones de vino tinto y espumoso. Otro punto interesante a destacar dentro de este proyecto es el estudio de las levaduras presentes en los racimos de las plantas encontradas, con el objetivo de determinar si son diferentes a las que se encuentran en los viñedos actuales. De ser distintas, se procederá a su reproducción y se usarán en las elaboraciones con el fin de conseguir vinos totalmente singulares.

Plantación-manual-variedad-Berues
Plantación manual, variedad Berués

Paralelamente a este proyecto, Bodega Otazu en colaboración con EVENA (Estación de Viticultura y Enología de Navarra) está trabajando en la recuperación de otras variedades singulares de Navarra cuyas primeras plantaciones en bodega se han llevado a cabo esta primavera.

En la presentación del proyecto, la Bodega contó con los siguientes ponentes: Isabel Mijares (Enóloga, Presidenta de Honor de la Asociación de Periodistas y Escritores Del Vino); Gonzaga Santesteban (Profesor Titular de Viticultura de la UPNA); Félix Cibriáin (Jefe de Negociado de Viticultura de EVENA) y José Luis Ruiz (Director Técnico de Bodega Otazu). Entre los invitados, acudió Itziar Gómez, Consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, junto a Fernando Santafé Aranda, Director General de Desarrollo Rural. También se unieron miembros de EVENA, INTIA, UPNA y distribuidores nacionales de Bodega Otazu, sin olvidar profesionales del sector como Viveros Villanueva y Viveros Vitis Navarra. Este proyecto ha sido financiado con Fondos FEDER a través del Departamento de Desarrollo Económico del Gobierno de Navarra y cuenta con un presupuesto de 170.000 euros.

Itziar-Gomez,-Jose-Luis-Ruiz,-Gonzaga-Santesteban,-María-Isabes-Mijares,-Feliz-Cibriáin-y-Guillermo-Penso-durante-la-presentación-de-Berués-en-Bodega-Otazu
04-Sostenibilidad

Nuestra manera sostenible de manejar el viñedo plasma nuestro compromiso de respetar nuestro terroir a través del respeto de la tierra. Creemos que las prácticas sostenibles permiten preservar la belleza y riqueza de nuestro entorno, conservando suelos sanos y vivos para que las generaciones futuras continúen con nuestra pasión por la viticultura tradicional

Cubierta vegetal

Cubierta-vegetal

La cubierta vegetal permite reducir, de forma natural, hasta un 45 % de la producción de uva, siendo este el primer paso del proceso de selección de la mejor materia prima.
Asimismo, desde hace años, en Otazu hemos combinado las diferentes cubiertas vegetales, alternando plantas como la festuca, cuyas raíces cortas actúan como regulador de la humedad, con otras de raíz larga, como avena, cebada o mostaza. La acción en profundidad de estas raíces favorece la oxigenación y el drenaje de la tierra, generando un hábitat idóneo para insectos y anélidos, que posteriormente servirán de alimento natural a especies de mayor tamaño, principalmente aves. De cara al futuro cercano, el siguiente paso en esta apuesta por la biodiversidad será la siembra de cubiertas florales para atraer a insectos polinizadores, que, además de contribuir a la reproducción de las plantas, sirven de alimento a la fauna auxiliar que habita en los campos de nuestra bodega. Con estas prácticas, Bodega Otazu contribuye al aumento de la biodiversidad, tanto subterránea como en superficie.

Energías renovables

La cubierta vegetal permite reducir, de forma natural, hasta un 45 % de la producción de uva, siendo este el primer paso del proceso de selección de la mejor materia prima.
Asimismo, desde hace años, en Otazu hemos combinado las diferentes cubiertas vegetales, alternando plantas como la festuca, cuyas raíces cortas actúan como regulador de la humedad, con otras de raíz larga, como avena, cebada o mostaza. La acción en profundidad de estas raíces favorece la oxigenación y el drenaje de la tierra, generando un hábitat idóneo para insectos y anélidos, que posteriormente servirán de alimento natural a especies de mayor tamaño, principalmente aves. De cara al futuro cercano, el siguiente paso en esta apuesta por la biodiversidad será la siembra de cubiertas florales para atraer a insectos polinizadores, que, además de contribuir a la reproducción de las plantas, sirven de alimento a la fauna auxiliar que habita en los campos de nuestra bodega. Con estas prácticas, Bodega Otazu contribuye al aumento de la biodiversidad, tanto subterránea como en superficie.

En enero de 2020, la Bodega puso en marcha el proyecto Viñasostenible de la mano de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y su equipo de Fruticultura y Viticultura avanzada. La primera etapa de este proyecto incide sobre una superficie de 40 hectáreas del territorio de la bodega. Además, Viñasostenible es un proyecto piloto incluido en el Programa de Desarrollo Rural de Navarra (PDR) cofinanciado por Gobierno de Navarra y Fondos Europeos FEADER.

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El proyecto Viñasostenible tiene un objetivo primordial: integrar soluciones agrícolas que permitan aumentar de manera notable la sostenibilidad del cultivo de la vid en Navarra, permitiendo a la bodega avanzar hacia un modelo más respetuoso con el ecosistema. Para lograr dicha meta, este proyecto actúa sobre tres pilares. En primer lugar, Bodega Otazu busca aumentar la biodiversidad en la explotación y en su entorno mediante la instalación de cajas nido, hoteles de insectos, cubiertas vegetales, bandas florales, setos y arbustos. Además de realizar análisis microbiológicos del suelo. Para ello, la bodega ha contado con la colaboración de la Fundación Ilindain Haritz Berri, quienes han llevado a cabo el estudio del hábitat de la zona y han realizado la instalación de estas infraestructuras en diciembre de 2020.

En segundo lugar, el proyecto persigue la reducción del impacto de los tratamientos fitosanitarios en la explotación del viñedo y de su entorno mediante la mejora de los sistemas de aplicación y la implementación de herramientas de apoyo. Para lograrlo, Bodega Otazu y la UPNA han puesto en marcha varias herramientas. Estas son: una aplicación meteorológica, una estación meteorológica y la colocación de sondas que permiten mejorar la toma de decisiones a la hora de realizar tratamientos. Además, se ha realizado una innovación de la maquinaria con pantallas recuperadoras que reducen el impacto de los tratamientos en el medio y la eliminación del uso de herbicidas al sustituirlos por maquinaria específica para esa labor. Para verificar el efecto de esta nueva estrategia de cultivo se calculará la huella de carbono de la zona.

Por último, el tercer objetivo del proyecto Viñasostenible de Bodega Otazu pretende motivar a que otros viñedos navarros implementen este tipo de metodologías. Así, esta región de España se convertirá en ejemplo de innovación y de sostenibilidad en el cultivo de la vid y en los procesos de elaboración del vino.

Proyecto BIOVID

El proyecto “Nuevas estrategias de biocontrol frente botrytis en el viñedo navarro”, BIOVID, se centra en investigar nuevas estrategias para el control de Botrytis en viñedo en distintas condiciones agroclimáticas en Navarra, basado en la acción inhibidora de cepas de levaduras y evaluar su influencia en los procesos de vinificación. El objetivo final pretende buscar alternativas sostenibles y residuo cero a la aplicación de fitosanitarios de síntesis química que se emplean en la actualidad.

El consorcio del proyecto BIOVID está coordinado por la empresa Blue Agro Bioscience y participan también la empresa LEV2050 y las bodegas Bodega Otazu, Príncipe de Viana e Iñurrieta, además de las entidades de investigacion como son la UPNA y el centro tecnológico Lurederra.

BIOVID ha recibido financiación del Gobierno de Navarra dentro de la convocatoria de proyectos estratégicos de I+D 2019-2021, reto SIBERIA.

Bodega Otazu es un templo con la labor humana en el centro de todo, en el principio y el fin; donde selección, perfección y calidad parecieran estar grabados en cada puerta, en cada columna, en cada bóveda de su espectacular nave de envejecimiento.

timeline-equipo

Fieles a la búsqueda permanente de la excelencia y con el fin de elevar aún más la calidad de nuestros vinos, Bodega Otazu ha realizado recientemente una nueva apuesta enológica. Desde enero de 2013 cuenta con un nuevo equipo enológico, profesionales con gran experiencia en vinos de gama alta, que dedican sus mejores esfuerzos a elaborar los vinos de Otazu.

José Luis Ruiz ha sido, hasta su inesperada pérdida, el director técnico de Bodega Otazu. Licenciado en Viticultura y Enología, Ingeniero Técnico Agrícola y Máster en Gestión y Dirección de Empresas Agrarias. Especializado en trabajar en bodegas con viñedos propios, su filosofía de trabajo ha sido la de hacer vinos en el viñedo. Durante los últimos 15 años trabajó en diferentes bodegas de Rioja, Somontano y Priorato donde adquirió una gran experiencia en la elaboración de vinos con variedades nacionales e internacionales. Vinos blancos de Chardonnay, Gewürztraminer, Sauvignon Blanc, Viogner o Macabeo y tintos de Tempranillo, Garnacha, Cariñena, Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah.

Mikael Laizet, asesor de Bodega Otazu. Licenciado en Viticultura y Enología por la Universidad de Burdeos es parte del equipo enológico de Michel Rolland desde 2001. Tiene una larga experiencia en Grand Crus de Burdeos y en países como Argentina, España, Portugal, Turquía o Armenia.

Marcelo Pellereti, asesor de Bodega Otazu. Es Licenciado en Enología por la Universidad de Mendoza. Desde 2003 es enólogo de Chateau Le Gay y La Violette en Pomerol y de Bodega Monteviejo en Argentina. Actualmente es uno de los enólogos referentes de Argentina donde asesora diferentes proyectos.