01-Señorío de Otazu

Señorío de Otazu

Un entorno de ensueño. Un hábitat natural para las emociones. Una idea en el corazón. Historia, arte, vino…

Llegar a Otazu pudo ser, en otras épocas, acercarse a un Señorío histórico en el que el maridaje de la piedra y del paisaje despertaba el gozo de la contemplación serena y recogida.

Así se ha recogido el testigo y la herencia de sus primeros habitantes en la Baja Edad Media, cuando el vino no faltaba en mesa alguna.

Hoy en día, el Señorío de Otazu ha recuperado una actividad que se remonta al siglo XII y cuya herencia quiere preservar.

Historia, arte, vino. Sinónimos diríase de lo que hoy representa la Bodega Otazu. Una tierra fértil que se hace eco de los logros alcanzados por los señores que sucesivamente ocuparon el Palacio Renacentista del siglo XVI y que, en 1840, construyeron una antigua bodega al estilo de los châteaux franceses. Nacía así la primera bodega construida en Navarra fuera de un casco urbano y que elaboraba vino de una sola finca, lo que supuso un hito en el mundo vitivinícola de aquella época.

Aquí se ama el vino, se venera la cultura, se respeta la historia y al futuro se le ofrece un lugar donde establecerse.

Con una filosofía familiar y un afán por rendir tributo a aquello que perdura en la memoria, el Señorío de Otazu —todavía hoy habitado— echa la vista atrás para encontrar sentido a cada aspecto de su pasado.

Sobre el terreno perduran hoy en día varios edificios que dan fe del paso de los siglos haciendo que la historia esté siempre presente en Otazu.

Palacio del Señorío de Otazu S.XVI

Residencia del Señor de Otazu y palacio de Cabo de Armería de origen medieval. Al igual que otros palacios de Cabo de Armería de Navarra, tenía una finalidad castrense.

Iglesia de San Esteban de Otazu S.XII

La iglesia románica ubicada en el corazón del señorío ha sido testigo del paso de peregrinos durante siglos, esta fue la primera piedra de este anfiteatro natural de gran belleza. En su interior cuenta con un magnífico retablo de estilo plateresco del siglo XVI.

Torre palomar de Otazu S.XIV

Un punto más en la cadena de torres defensivas medievales que, en su día, abundaba por toda la sierra de Etxauri y las inmediaciones de Pamplona. Esta es hoy la representación firme de un pasado, en ocasiones, poco amable.

Todo ellos son edificios de porte imponente que, lejos de enmudecer con el paso del tiempo, son ahora más que nunca protagonistas de la historia pasada y futura. Y mientras escriben cada día una nueva crónica en la memoria, se dejan acompañar de las obras de arte que ya jalonan el camino en este bello lugar.

Historia del Señorío de Otazu

  • 1025
    Primera mención de Otaçu como apellido locativo

    Primera mención de Otaçu como apellido locativo.

    Su significado viene del vasco ota- (variante en composición de ote) ‘argoma’ (Ulex spp), ‘ollaga’ + -zu sufijo abundancial. Al menos en Otazu de Navarra ote debió de ser un tipo de ollaga (Genista spp). Aparece documentado en Navarra como: Hotaçu (1268), Otaçu (s. XI-XII). Álava: Otazu (1025), Octazu (1078). El señor de Otazu era uno de los 74 nobles que gozaban de la codiciada prerrogativa de ser llamados a las Cortes de Navarra por el brazo militar o de la nobleza dentro de la conocida como nómina antigua, tenida y reputada por la de mayor lustre y abolengo, y como tal fue convocado por el virrey marqués de Almazán a las que se celebraron en 1580.

  • 1101 — 1200
    Iglesia Románica de San Esteban

    Se construye la Iglesia Románica de San Esteban

    La iglesia se trata de una fábrica medieval, típica del ámbito rural de Navarra, y datable como de hacia el año 1200. La planta, muy simple, consta de una única nave, dividida en tres tramos de longitud desigual y con terminación en ábside semicircular. El acceso se sitúa en el lado de la Epístola, frente por el que se adosa también la sacristía, que es una estancia de planta rectangular construida en el siglo XVII, uno de cuyos lados es curvo para adaptarse a la forma del ábside. Los muros van en sillarejo de factura un tanto irregular, que conservaron su enlucido original hasta la última intervención. Dos ventanas afrontadas dan luz al interior, una situada en el eje del ábside y la otra en el muro de los pies. Ambas rematan con arcos de medio punto. A los pies de la nave se levanta un coro alto de madera, atravesado por una escalera de caracol que sube a la torre. La nave se cubre con una bóveda de cañón apuntado muy típica del momento de transición en el que se erigió el templo, y se articula mediante arcos fajones del mismo perfil, que apean sus empujes en ménsulas encastradas en el muro, por encima de las que corre una imposta que rodea todo el perímetro interior del templo. La cabecera recibe una bóveda de horno de directriz apuntada, mientras que la sacristía se cubre con un simple cielo raso. El exterior es sobrio y ciego, con muros donde predomina el macizo sobre los vanos. Una imposta señala un cambio de material, correspondiente a un recrecimiento. La torre se levanta sobre el tramo de los pies, como es habitual en este tipo de templos. Lleva un fuste corto y macizo, rematado en alto por un sencillo tejado en pabellón, bajo el que hay dos medios puntos para alojar las campanas. El acceso se sitúa en el segundo tramo de la nave, por el lado meridional, y consta de un arco de ligero apuntamiento, cuyo derrame se salva por tres arquivoltas más guardalluvias. Apean en columnitas con basa, fustes lisos originales y capiteles de decoración vegetal, dotados de cimacios decorados con entrelazos también vegetales. El tímpano lleva un crismón trinitario por toda decoración, y va reforzado por sendas ménsulas, una de las cuales figura un bóvido, mientras que la otra lleva la labra más inquietante de dos figuras humanas en el momento de ser engullidas por un monstruo. El interior va presidido por un hermoso retablo renacentista, propio del segundo tercio del siglo XVI. Su estructura consta de banco, dos cuerpos de tres calles más dos entrecalles, y ático que sigue la traza de los cuerpos, coronado por frontón triangular flanqueado de otros dos curvos. Un guardapolvos exterior protege la obra, a excepción del ático. En cuanto a la iconografía, el banco alberga, entre otras, las tallas de Santa Bárbara, San Mateo, San Lucas y Santa Catalina de Alejandría, así como imágenes de apóstoles. En el primer piso se ven los relieves de Santa Margarita y Santa Lucía, en los extremos, además de los bultos de San Marcos, San Agustín San Esteban ataviado de diácono (titular, sedente), San Gregorio, San Juan Evangelista y varios apóstoles. En el segundo piso figura Santa Águeda, San Juan Bautista, Santa Apolonia y varios santos más. Por último, en el ático encontramos el Calvario, San Sebastián, San Cristóbal y, presidiendo desde el frontón, la figura del Padre Eterno. El sagrario es moderno. Delante de este retablo encontramos una Virgen con el Niño procedente del vecino señorío de Eriete, gótica del siglo XIV, que según Clara Fernández-Ladreda pertenece al foco vasco-navarro- riojano, con la característica manera de sujetar al Niño por parte de María, agarrándolo desde abajo. Los rasgos de María son finos y alargados, mientras que Jesús aparece con la cara más rechoncha y llena. Los plegados son naturales, combinando líneas onduladas y bruscos quiebros. En el lado del Evangelio hay un lienzo que representa a San Gregorio Magno, ataviado como pontífice, propio del XVII y realizado en estilo barroco temprano, por mano de un hábil artista. Se representa al santo anciano, pero con potente y vigorosa anatomía, con ropajes ampulosos, en cuya dalmática figuran imágenes de santos. Corona con la paloma del Espíritu Santo, y se ve un marco arquitectónico donde, de manera un tanto infantil, se representan las almas del purgatorio. En el muro opuesto, un lienzo contemporáneo del anterior representa la Coronación de la Virgen, que ha sido identificada como Nuestra Señora de Montserrat. María aparece entronizada, con el Niño en su regazo y rodeada por la Corte Celestial. Bajo el coro hay una pila de bautismos del XVI, labrada ya en estilo renaciente. Consta de pedestal prismático, fuste acanalado, capitel y taza semiesférica con gallones. Cerca cuelga una talla del Crucificado barroco algo tosco. En la sacristía se custodian varias tallas, algunas de ellas procedentes del señorío de Eriete, y alguna pieza de orfebrería.

  • 1201 — 1300

    Se construye la Torre de defensa que posteriormente formaría la base para el Palacio del Señor de Otazu y Yániz

  • 1234
    Teobaldo I intercambió con Toda Rodriguez el Señorío de Otazu

    Teobaldo I intercambió con Toda Rodriguez el Señorío de Otazu.

  • 1301 — 1400
    La Torre palomar

    La Torre palomar, construcción característica del valle de Etxauri, es construida con fines de defensa

    Su posición ventajosa, cerca de la iglesia pero no tan próxima como para que pudiera ser aprovechada como (padrastro) en un ataque contra la propia torre, es una disposición mil veces repetida en lugares de implantación señorial, como vemos en Góngora, Oriz, Ayanz, Equísoain o Arce, y por supuesto que se corresponde con la ubicación de una residencia nobiliaria.

    Por otro lado, es bien sabido que el uso residencial e incluso la función defensiva de una torre era bien compatible con la existencia de palomares, que constituían un importante recurso económico, a la par que una fuente de proteínas nada desdeñable en la Edad Media.

    La torre palomar de Otazu pertenece a un modelo de edificio defensivo muy extendido en una amplia zona de la Navarra media occidental, con epicentro en Etxauri, en cuyo casco urbano encontramos cuatro torres similares. Otras del mismo modelo son las de Elío, Artázcoz, Ibero, Munárriz, Aizpún o Arteta, con las que comparte planta, morfología cerrada y tratamiento de muros y vanos. En cuanto a la datación, se encuentran lejos de los edificios propios del XVI, donde precisamente una de las características más destacadas es la de la apertura de amplios vanos, como correspondía a un nuevo concepto de la habitabilidad y del confort, derivado además de las nuevas condiciones de seguridad, tras el fin del ciclo banderizo y la subsiguiente conquista de Navarra. Consideramos, en suma, que se trata de un modelo de torre perteneciente a una generación anterior a las de Yárnoz, Liberri o Ayanz, que se plantearon con plantas cuadradas pero con mayor desarrollo en superficie, y dotadas de adarve amatacanado, surgidas hacia el cambio de siglo.

  • 1351
    Gil García de Yaniz, Señor de Otazu

    Gil García de Yaniz, Señor de Otazu, es lugarteniente del gobernador de Navarra.

  • 1387 — 1425
    El rey de Navarra, Carlos III solía beber los vinos elaborados en Otazu

    El rey de Navarra, Carlos III (El Noble) solía beber los vinos elaborados en Otazu

  • 1501 — 1600
    El Señorío de Otazu pasó a manos de la familia Berrio

    A principio del siglo XVI, El Señorío de Otazu pasó a manos de la familia Berrio.

  • 1568
    Don Pedro de Berrio, Señor de Otazu

    Don Pedro de Berrio, Señor de Otazu, ostentaba a la vez el cargo judicial de alcalde del mercado de Pamplona.

  • 1624
    El palacio de Otazu pasa a pertenecer a la familia Ezpeleta

    El palacio de Otazu pasa a pertenecer a la familia Ezpeleta.

  • 1802
    El Señorío de Otazu pasa a figurar en las Descripciones de Navarra como señorío propio del Marqués de Góngora

    El Señorío de Otazu pasa a figurar en las Descripciones de Navarra como señorío propio del Marqués de Góngora.

  • 1835 — 1845
    el Señorío de Otazu pasa a formar parte del Ayuntamiento de Etxauri

    Al suprimirse las jurisdicciones señoriales, el Señorío de Otazu pasa a formar parte del Ayuntamiento de Etxauri.

  • 1989
    Escudo-Eriete

    Pasa a ser propiedad de Bodega Otazu S.A.U.

03-Señorío de Eriete

Señorío de Eriete

El Señorío de Eriete se encuentra en la propiedad de Bodega Otazu.

Está formado por una iglesia parroquial dedicada a San Adrián, y un palacio, rodeados de viñedos. La construcción fue posiblemente de origen medieval y parece muy reformada en el Barroco, estilo al que pertenecen las cubiertas. Actualmente, se encuentra en estado de abandono.

Eriete es un Señorío, categoría jurídica muy abundante en el entorno de Etxauri, como demuestran los cercanos pueblos de Guenduláin, Elío y Otazu. Puede ser que antiguamente hubiera habido más construcciones en el lugar.

Palacio de Eriete (s. XVI)

El Palacio, antiguo Cabo de Armería, es un ejemplar renacentista, edificado en el siglo XVI.

Anteriormente, era una planta cuadrada con una torre en cada uno de sus ángulos, de las cuales, hoy se conservan tan solo dos. Más adelante, sufrió modificaciones para acomodarlo a vivienda.

Ahora, presenta una fachada horizontal de tres cuerpos entre dos recias torres cuadradas a los lados, con basamento de sillar y parte alta en ladrillo. Este palacio tiene dos alturas, una más en las torres, de las cuales la inferior va en buen sillar, de formato alargado y unido casi a hueso. Remata en una imposta de sección cuadrangular que recorre todo su perímetro.

El segundo cuerpo va, en cambio, en ladrillo, material que denuncia ya la presencia de nuevas tendencias arquitectónicas, de raigambre meridional y favorecidas por la conquista castellana, como puede corroborarse en otros palacios cercanos como los de Gorraiz, Oriz o Arlegui. La puerta consta de un arco de medio punto de gran formato, cuya piedra es algo más clara que la que conforma el paño. Las dovelas son largas y estrechas, llevan una media caña labrada en la rosca.

Por otro lado, las tres dovelas centrales llevan labrado un escudo cuartelado, con cueros retorcidos y yelmo, en cuyo campo se representan, entre otras, las armas del palacio de Eriete.

Finalmente, existen las ruinas de un molino medieval con puerta de arco apuntado y una ventana ajimez. También hay vestigios de su presa llamada “de la casa Vessolla”.

Iglesia San Adrián (s. XIX)

La Iglesia primitiva, románica, desapareció estando situada en el solar del cementerio.

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A continuación, se construyó la Iglesia San Adrián, a finales del siglo XIX, probablemente con materiales procedentes del Palacio. Se trata de un templo medieval en origen, del que tan solo ha quedado algún vestigio, merced a las intervenciones de época barroca.

Es un edificio de piedra y de carácter rural, en estado de abandono. Tiene una nave única, cabecera de testero recto y torre campanario de planta cuadrada situada a los pies, adosada al muro de la epístola. Su acceso se halla situado en el muro meridional protegido con pórtico pétreo. De aquí procede una imagen sedente de una escultura, la Virgen con el Niño, de estilo gótico e influencia francesa, datada de los comienzos del siglo XIV y que en la actualidad se venera en la iglesia del Señorío de Otazu.

La primitiva pila bautismal se sostiene sobre un pedestal de cemento y se encuentra en el sotocoro. Preside el presbiterio un retablo mayor romanista, de finales del siglo XVI, mostrando una policromía del siglo XIX. El sagrario-expositor también data de este siglo. En el lado del Evangelio se ubica un retablo protobarroco de la primera mitad del siglo XVII, de tosca factura y repintado en 1852.

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Historia del Señorío de Eriete

  • 1222
    Escudo-Eriete

    La localidad tuvo cierta importancia en la cendea (figura similar a los actuales municipios) de Cizur. En ese año, ya consta como habitado.

  • 1366
    Escudo-Eriete

    El Señorío de Eriete cuenta en ese momento con cuatro casas, dos hidalgos y dos labradores.

  • 1455
    Escudo-Eriete

    Se vuelve propiedad de Juan Enríquez de Lacarra

  • Siglo XVI
    Escudo-Eriete

    Se construye el Palacio de Eriete, de estilo renacentista.

  • 1537
    Escudo-Eriete

    Los nuevos propietarios es la familia Piñeiro de Elío. En concreto, Jerónimo Piñeiro, señor de Eriete, nacido en 1516 y casado con Ana de Dicastillo.

  • 1624
    Escudo-Eriete

    Francisco Sanz de Vicuña, dueño del Palacio, que tiene consideración de Cabo de Armería, pleitea contra el fiscal real por considerar que por esta catalogación no debía abonar impuestos. Gana el juicio.

  • 1723
    Escudo-Eriete

    Se transfiere su propiedad a los marqueses de Vessolla, título creado en 1702 en la persona de José de Elío y Ayanz.

  • 1786
    Escudo-Eriete

    El Señorío, que empieza a crecer, cuenta con 49 habitantes.

  • Siglo XIX
    Escudo-Eriete

    Se construye la Iglesia dedicada a San Adrián, remplazando la primitiva, románica, la cual desapareció estando situada en el solar del cementerio.

  • 1858
    Escudo-Eriete

    Aumenta la actividad en el Señorío y ya tiene 63 habitantes.

  • 1900 (Principios del siglo XX)
    Escudo-Eriete

    Propiedad de Fabiola de Mora y Aragón (1928-2004), Reina de Bélgica.

  • 1920
    Escudo-Eriete

    Hay 47 habitantes. El casco urbano se reduce a la iglesia y al antiguo palacio, que se sitúan a una cierta distancia el uno del otro.

  • 1950
    Escudo-Eriete

    El cooperativismo es una de las formas básicas de organización en la postguerra. El Señorío alcanza los 46 habitantes.

  • 1960
    Escudo-Eriete

    Son los años del éxodo hacia las grandes ciudades industriales, que surgen con fuerza. El Señorío ve su población mermada hasta los 30 habitantes.

  • 1965
    Escudo-Eriete

    El Señorío es adquirido por Ebro Azucares, siendo presidente de EBRO, Mariano Lozano Colás.

  • 1970
    Escudo-Eriete

    Con las construcciones en mal estado y sin habitar, ya no queda población en la finca.