Con su compromiso con el arte, la historia y la naturaleza, Bodega Otazu nos demuestra, a través de su galería de arte contemporáneo y museo del vino, la importancia del vínculo que siempre ha estado presente entre la cultura y el vino. En el museo del Señorío de Otazu, se pueden apreciar numerosos instrumentos restaurados, muchos de ellos únicos, material gráfico sobre la historia y vida del Señorío datado del siglo XII, testimonios históricos del vino como elemento cultural, y por último múltiples exposiciones que tienen como objetivo contextualizar el nuevo proyecto de Otazu dentro de la rica y larga historia del vino y su vínculo con esta tierra Navarra.

 

El arte contemporáneo es algo muy presente en la bodega. “El vino es mucho más que un producto”, destaca Guillermo Penso, Director General de la bodega. “Es un hecho cultural presente en la Biblia hasta nuestros días y que tiene una base social más allá del puro placer de disfrutarlo”.

 

La fusión del proyecto con el arte en Otazu empezó en 2002 con la adquisición de las primeras obras. Asimismo, las 32 parcelas en las que se ha dividido el viñedo tienen nombres de pensadores, escritores, músicos y pintores, todos con una relación íntima con el vino. También se puede apreciar el vínculo entre el vino y el arte en las etiquetas de las botellas de vino, diseñadas por artistas reconocidos.

 

Hoy en día Otazu cuenta con unas 70 piezas de artistas internacionales. Entre ellas, destacan las obras monumentales siguientes:

  • Guardianes I & II de Xavier Mascaró. Estas piezas monumentales de hierro miden 3 m de alto por 2 m de ancho. Representan una fusión entre la posición Buda y los guerreros de la Edad Media. A través de estas esculturas, el artista simboliza su sermón sobre la muerte y sobre el paso del tiempo. Son guardianes de lo importante, de lo esencial. La bodega eligió a estas esculturas para ilustrar las etiquetas de los dos vinos de D.O.P. Pago de Otazu.
Pago de otazu- Guardianes_X.Mascaro

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  • “La Obtusa de Otazu” del artista Rafael Barrios. Esta escultura de hierro destaca por la ilusión de óptica que produce. Es una escultura plana de tan solo 1cm de grosor con una tonalidad rosa, pero el hecho de que el material esté ligeramente doblado lleva al observador a creer que la pieza es en 3 dimensiones. Al desplazarse alrededor de la pieza, parece que la profundidad y el tamaño de las formas cambian y que desaparecen virtualmente.

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  • “La Cabeza de Ariadna” de Manolo Valdez. Esta escultura se ha convertido en un símbolo de identidad para la bodega. Preside la entrada del edificio de la bodega antigua y acoge a sus visitantes. Simboliza el mito del hilo de Ariadna, quien salvó a Teseo del laberinto gracias a un hilo, mientras tenía que enfrentarse en contra del minotauro. Bodega Otazu eligió esta escultura para ilustrar las etiquetas de vino de la gama Otazu, como un homenaje a la madre del creador del vino, Enopión, que nació de su amor con Dionisio, el dios del vino.
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