Cubierta vegetal

La cubierta vegetal: permite reducir, de forma natural, hasta un 45% de la producción de uva, siendo este el primer paso del proceso de selección de la mejor materia prima. Asimismo, desde hace más de 20 años, en Otazu hemos combinado las diferentes cubiertas vegetales, alternando plantas como la festuca, cuyas raíces cortas actúan como regulador de la humedad, con otras de raíz larga: avena, cebada o mostaza. La acción en profundidad de estas raíces favorece la oxigenación y el drenaje de la tierra, generando un hábitat idóneo para insectos y anélidos, que, posteriormente, servirán de alimento natural a especies de mayor tamaño, principalmente aves. En este proyecto profundizamos sobre el conocimiento adquirido sembrando cubiertas florales para atraer a insectos polinizadores, que, además de contribuir a la reproducción de las plantas, sirven de alimento a la fauna auxiliar la cual habita en los campos de nuestra Bodega.

También se realizan análisis microbiológicos del suelo. Para ello, la bodega ha contado con la colaboración de la Fundación Ilindain Haritz Berri, quienes han llevado a cabo el estudio del hábitat de la zona y han realizado la instalación de estas infraestructuras en diciembre de 2020.

En segundo lugar, el proyecto persigue la reducción del impacto de los tratamientos fitosanitarios en la explotación del viñedo y de su entorno mediante la mejora de los sistemas de aplicación y la implementación de herramientas de apoyo. Para lograrlo, Bodega Otazu y la UPNA han puesto en marcha varias herramientas. Estas son: una aplicación meteorológica, una estación meteorológica y la colocación de sondas que permiten mejorar la toma de decisiones a la hora de realizar tratamientos.

Además, se ha realizado una innovación de la maquinaria con pantallas recuperadoras que reducen el impacto de los tratamientos en el medio y la eliminación del uso de herbicidas al sustituirlos por maquinaria específica para esa labor. Para verificar el efecto de esta nueva estrategia de cultivo se calculará la huella de carbono de la zona.

A pesar de no tener problemas de plagas ni tener la necesidad de usar insecticidas en el viñedo, se incluyó en el proyecto detectores de polillas porque tenemos la hipótesis que con el cambio climático la tendencia es que las plagas vayan causando problemas en zonas más frías como la nuestra. Se puso para anticiparnos a un futuro problema y así poder monitorear la evolución de las mismas.

Por último, el tercer objetivo del proyecto Viñasostenible de Bodega Otazu pretende motivar a que otros viñedos navarros implementen este tipo de metodologías. Así, esta región de España se convertirá en ejemplo de innovación y de sostenibilidad en el cultivo de la vid y en los procesos de elaboración del vino.